domingo, 7 de marzo de 2010

¿En Qué Lugar Quiero Morir?


Siendo tan jóven y con tantos sueños por cumplir nunca me había detenido a pesar ¿Dónde quiero morir?, por eso cuando me nombraron improvisación no supe que hacer, pensaba y pensaba y no hallaba un lugar adecuado para dejar de vivir.

Mi primera imagen fue rosando hermosas flores y caminando por pastos verdes y frondosos, respirando aire puro y alejándome un poco para pensar en lo bueno y malo que tuve, después dirigirme al frente de un lago para ver quizá mi ultimo atardecer y entrar a mi casa con una sonrisa, darle un beso a aquellos que me acompañen, orar tranquilamente pedir perdón por mis malos actos, dar gracias por todo lo que viví y dormirme en un sueño profundo y tranquilo con el que no yo no sufra y mi familia no me vea sufrir.

Cuando empecé a buscar esa imagen recordé los cortos viajes que he hecho y sabia que no buscaba morir lejos de mi país y si quería morir tranquila no podía quedarme en mi ciudad natal Bogotá, porque no quería estrés cuando muriera… por eso con las imágenes de mi cabeza forme un paisaje a mi acomodo, que me permitiera reconstruir mi idea y allí fue donde recordé los bellos paisajes que se ven cuando viajo y en uno de ellos es el lugar que, en lo poco que conozco más se aproxima a mi lugar imaginario.

Para Qué Odiar...



El odio es un sentimiento fuerte al igual que el amor, no se puede decir sin sentir realmente todas las características de estos, solamente cuando has reído y llorado con instantes fuertes por alegría o rabia.

El odio se relaciona con rencor, tristeza, indiferencia e incluso con la autodestrucción. Sin saber todo lo que incluye odiar a una persona no había odiado a nadie y ahora sabiéndolo creo que mi corazón no sirve para conservar todo esas emociones dentro.

Siento que soy de esas personas incapaces de odiar, aunque no soy amante de decir nunca, (porque nadie sabe lo que más adelante puede pasar), espero nunca llegar a odiar, tengo dos corazones, uno donde guardo todas las cosas hermosas y maravillosas que la vida y Dios me ha dado para sentirme feliz con mi existencia y todo lo que me rodea, y en mi otro corazón guardo aquellos momentos que no han sido tan hermosos para convertirlos en experiencias de vida que de una u otra manera me han servido para ser más fuerte y tener esos momentos como una cicatriz que esta ahí recordándome que paso pero que no duele, simplemente está ahí.

No digo que no he pasado momentos amargos porque si he pasado y por muchos, más de los que mi mirada puede expresar, pero no por eso voy a destrozarme a mi misma recordando cosas del pasado que ya fueron y no serán de nuevo.

No quiero caer en un profundo abismo de soledad y desesperación, con sed de venganza, que seguramente es lo que pasaría por mi cabeza; por eso prefiero recibir las cosas como vengan de manera optimista y con una sonrisa en la cara pero sin poner la otra mejilla.